10/9/18

Detrás de todo gran hombre


Detrás de todo gran hombre,
hay una gran mujer
Y detrás de ella un unicornio.
Puede que sobre este haya otra mujer (hecha de barro) montándolo.
o un enano y catorce golondrinas australianas.

Detrás de todo gran hombre
hay siete Aberdeen Angus raquíticas,
o siete Hereford bien redondas
Tal vez todo sea un sueño (o tal vez no),
Puede que sea una orgía (ojalá)
o un mundo mágico
o una orgía mágica (mejor),
¿Acaso alguien puede saberlo?

Detrás de todo gran hombre,
Siete vacas flacas, siete vacas gordas
Detrás de todo gran hombre,
catorce golondrinas australianas
Detrás de todo gran hombre
un unicornio, una dama y un tapiz
Detrás de todo gran hombre,
una gran mujer, con un hombre adelante,
y delante de él un precipicio.

25/7/18

Atardecer


El sol baja, se hunde en la tierra que se quiebra. Los rayos salen de las grietas, encegueciendo la mirada. La lumbre de la agonía reluce sobre los cúmulos de nubes. Ese infierno calmo se empieza a doblar. Se curva por todos sus lados hasta transformarse en ojo. Ella mira. El atardecer es pupila, mirada, contemplación. Traga saliva y toma conciencia, percibe en ese ardor, en ese horizonte en llamas, una nada, una esfera hueca que se hunde en su pecho y la lastima.

8/7/18

La intervención - Guillermo Aranguren


Che, te vieron.
―Eh, ¿Que decís, adónde?
―Te vieron, sos un gil.
―¿Adonde me vieron?
―¡En la cancha! Te dije que no lo hagas, que había órdenes de arriba. Pocas veces podemos meternos ahí. Te avisé que iba a ser sospechoso, que te podían descubrir, que la dejes pasar, y fuiste igual.
―¿Quién me vio?
―¿En serio preguntás? Acá te vieron todos, eso era obvio, sabiendo dónde estamos, el tema es que abajo también se avivaron.
―Pero, no me digas que…eran como cincuenta mil, ¿Cuántos me…
―Por suerte pocos, siete en total, cuatro mejicanos, dos australianos y un español. Mirá, no sé que tanto te metiste, porque yo no estaba viendo, aunque según me dijeron fue evidente.
―Yo…
―Encima se dice que a uno de los otros le hicieron una movida bastante traicionera.
―¡Con eso yo no tuve nada que ver! Te juro que yo…
―No se jura, ya lo sabés.
―¡Bueno! En serio, se me escapó, no vi lo del bidón, estaba muy metido en el partido, me dejé llevar por el momento, la euforia de la gente y...
―Está bien, que no vuelva a pasar. Tenés que estar más atento, se supone que estás cuidando, no te podés involucrar, lo sabés, y acá te vieron siete personas.
―Es que no entiendo, fui muy discreto, traté de ser lo más imparcial posible, quizás alguna jugadita ayudé un poco, pero nada, casi nada.
―¿Casi nada? Tres palos, un travesaño, un penal clarísimo que no cobraron, la cancha muy inclinada….y de repente, de la nada, una jugada imposible y gol. Es demasiado, yo sabía que todavía estabas verde, que no estabas preparado.
―¡No es verdad! No sé que me pasó… esa gente tiene algo especial, creo que son los cantitos…Pará, ¿De arriba…quienes me vieron?
―¡Acá te vieron todos! Él, obvio, ya sabes que ve todo. El hijo también. Hasta Pedro, que cerró la puerta un rato y se puso a ver el partido.
―Pedro no sabe nada de futbol.
―¡Ya sé, es del siglo uno que querés! Pero se comenta, se dice…que hasta ella te vió.
―¿Qué? Ella nunca mira esto, está para otras cosas, cosas más grandes.
―Parece que le interesaba, que tiene una simpatía especial por ese país.
―¿Por cuál?
―Por el que ganó.
―Ah, la hice bien entonces.
―No te creas, dicen que no le gustó mucho.
―No me digas eso por favor, la señora no, sabés que es mi debilidad.
―Es la debilidad de todos, no hay nadie como ella.
―¿En serio me vio?
―Eso dicen, aunque yo no lo creo. Como decís, está para cosas más importantes.
―Ojalá, si me vio me muero.
―No te podés morir.
―Ya sé, pero igual. ¿En serio tiene simpatía por ese país?
―Hace poco lo escuché a Francisco decir eso, y sabes que ella lo quiere especialmente, que le cuenta muchas cosas.
―¿Y cómo no quererlo? Si entendió todo mejor que nadie.
―Totalmente, y dejó todo, por eso es ídolo.
―Ahora, te digo algo, si es verdad que ella tiene una simpatía especial por ese país, yo la banco.
―¿Por qué?
―No sabés lo apasionados que son, no paran de cantar, y son muy originales además, no dejan de saltar, de alentar, se abrazan todo el tiempo.
―Se llama hinchada y sí, es hermosa.
―Llevan unas banderas, que les dicen trapos, que para ellos son arte, como talismanes, las cuidan como si fueran de vidrio.
―Son lindos esos trapos. Volviendo al tema, decime la verdad… en la jugada esa, ¿Tuviste algo que ver?
―¡Te juro que no!
―No se jura.
―Ya sé, que pesado. Mirá, cuando arrancó la jugada yo estaba lejos, en el área nuestra…eh, en el área…haciendo un poco lo mío, para que siguiera sin entrar…perdón, en serio… y de golpe la agarró el diez, y ya después fue una locura…
―¿Qué hizo?
―Una jugada increíble…todavía lo veo, ¡Que coraje!
―¿Coraje porqué?
―Porque el tipo tenía el tobillo embalsamado, yo se lo ví en el vestuario, nadie podía jugar con eso así, era una piedra. Y jugó igual. Y lo ganó. Metió una carrera tremenda pero corta con tres, cuatro toques mágicos, y en el último, lo dejó solo al rubio de pelo largo. ¡Solo eh!
―¿Y el rubio la metió?
―Pfff, un crack, lo pintó pobre arquero, se la mostró, la arrastró para adentro, lo gambeteó limpio y definió de zurda, a media altura al centro del arco, golazo.
―Parece un lindo gol, aunque te tengo que dar una noticia que me viene de arriba. Por tu intervención, como castigo, este equipo no va a ganar este torneo.
―Pero…
― Y de multa tampoco podrá ganarlo por al menos siete ciclos.
―¡¿Qué?! Nooo, es injusto, recién podrían en…2022 del calendario humano. ¡Son 36 años!
―Lo sé, suena injusto. Por otro lado, para atenuar las sucesivas tristezas, ya se tomaron medidas.
―¿Qué medidas?
―Al próximo rey del fútbol le tocaba nacer en España, pero lo re-localizamos, hace ya tres años, sabiendo que algo así iba a pasar.
―¿Re-localizaron? ¿Cómo? Eso es injusto para España.
―Eso parece, igual Él tiene sus formas de corregir las cosas, ya lo sabés. Seguro para compensar les dé la oportunidad de ser una parte importante en la vida del chico.
―¿Cómo?
―Ni idea, quizás lo terminen de criar, o lo ayuden a crecer, y cuando lo haga, lo entiendan y disfruten más que los otros, más que nadie.
―¡Qué delirio!
―Puede ser, aunque a veces las historias son así de extraordinarias.        
―Qué país increíble, tendría los dos mejores de la historia. Y este nuevo, ¿Cómo se llama?

― No sé, pero parece que va armar tremendo Lío. 


Guillermo Aranguren, DNI  29.800.388




28/5/18

Naturaleza muerta

                El espacio es chico y puede dominarse desde la perspectiva del sillón. Ese rincón es un hábito, la rutina de la mirada exterior que mira con desapego el interior del ambiente: una mesa ratona cubierta de objetos, una puerta al fondo, una ventana iluminada por la luz de un cielo intuido encima de la medianera.
                Cae la tarde y con ella baja la luz y las llaves sobre la mesa pierden brillo y ya no son para salir sino que son la herramienta que se usó para cerrar, en un vago recuerdo que sugiere su posición despatarrada sobre el vidrio. La taza de café tiene una mancha en el fondo y ya la sensación del olor y el humo es lejana en su frío de cerámica. La botella de vino ganada en una apuesta no invita a tomar, se apoya definitivamente en la mesa, en el azar provisorio al que invitan las cosas planas. El perro bajo la mesa respira pausado y se deja pasar el tiempo sin ganas de nada, casi olvidando el entusiasmo de mover la cola, infinitamente distante de la posibilidad de morder la bufanda que cae pinchada al costado de la mesa, la mano que asoma del sillón.
                Antes de oscurecer, con la última luz, hay una nitidez tan magra que no ofrece nada más que la disposición de las cosas, sin siquiera un asomo de sugerencia de nada, un momento único y tranquilo, el verdadero control desde el sillón, hasta que oscurece.

                

28/4/18

El velorio de las cosas

                   Las cosas inofensivas del pasado se atrincheran en la baulera. El territorio tomado, del mapa mental borrado, parece por la mudanza amenazado.  La puerta hace tanto tiempo cerrada hubiera parecido más pesada. Adentro: montones de trastos apilados en un monumento a un pasado ajeno. La pintura de las paredes se suelta en jirones blancos, como si le hubieran pasado un rallador. La vieja lámpara insinúa su desnudez infame bajo el perverso abrigo. Los cables de cobre enrollados están de polvo frotados. Las cajas de cartón custodian el olvido de su interior. La mesa ratona se aferra bajo el desorden que la aplasta. Las pelusas envuelven en su trampa de tiempo las telarañas desocupadas.

                Un cuadrado vacío de polvo, de feliz geometría, angustia la perfecta posición asentada del resto de las cosas, sacude la alegría muerta tan controlada: una caja ausente.

6/4/18

Sensación - Rimbaud - Traducción



Recorreré los caminos
en los atardeceres azules de verano
acariciado por el trigo, pisando un poco el pasto:
Sentiré, soñador, su fresco bajo mis pies. 
Dejaré que la brisa me roce la cabeza rala.

No hablaré ni pensaré en nada:
Pero en mi alma ascenderá el amor infinito,
Me iré lejos, bien lejos, igual que un vagabundo, 
en la Naturaleza, 
feliz, como recién casado.



Par les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue :
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.

Je ne parlerai pas, je ne penserai rien :
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.

28/3/18

La primera palabra


Ideas verdes incoloras
duermen furiosamente
las alas de libélula se agitan
capullos rompen sus carcasas
imágenes rebalsan el cerebro
caen botes y ramas secas
adentro de sus fauces
se enciende una canica
ese aliento resuena
y se expande por el espacio