27/4/11

Un episodio en la vida de Rómulo Zabala

Rómulo Zabala fue un hombre de Historia, fundador de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) y del Instituto de Numismática. Supo tener por amigos y compañeros de viaje a Ricardo Levenne y al mismísimo Lugones –con quien comparte una serie de simpáticas fotos publicadas en el diario La nación en el año 1926, con motivo de la celebración de la primer Feria del Libro de Buenos Aires–. Fue vicedirector del Museo de Historia "Bartolomé Mitre" y director y fundador del Museo de arte colonial –hoy conocido como "Fernández Blanco"–. Él vivió en esos museos, mientras sus hijas correteaban por los patios y se escondían en los recovecos de los mismos. Era un intelectual, extrañamente un bohemio católico y republicano, que hizo bautizar a su hijo y a sus cuatro pequeñas el 14 de julio, fecha de la revolución francesa. También logró que algunas de ellas se casaran en esa fecha. Era un prestigioso moderno, pero también un distraído. Una de sus peores peleas con su mujer se produjo por un hecho inusual. Una mañana de agosto se sentó en su cama para terminar de vestirse, tomó la media del pie derecho, se la puso en su respectivo pie, tomó la del izquierdo, se la pone en el pie derecho. Mira hacia un lado, no encuentra la media del pie izquierdo; mira hacia el otro, tampoco. Revuelve las sábanas, nada. Mira abajo de la cama, otras medias del pie izquierdo. Abre el placar y las venas se le comienzan a hinchar. "¡Isabel! ¿Dónde está mi otra media?" (Isabel era su mujer). La pelea duró sostenidos minutos, casi tres octavos de hora –irreproducibles tres octavos de hora–. Hasta que, resignado, decidió cambiar de par y, penosamente, se encontró con la verdad, una media, una encima de la otra. Esa fue la primera, pero no la última vez que le sucedió esto al Dr. Rómulo Zabala. La única diferencia radicaba en la brevedad de las nuevas discusiones, que se veían interrumpidas por una breve y contenida risita que se le escapaba a su mujer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aristócrata distraído, pero con el vino no se jode ¿no?
Un damnificado.

Anónimo dijo...

Rómulo no es un aristócrata de cuna. Devino aristócrata y borró sus huellas. En verdad trabajaba de canillita y más de grande revendía repuestos en Warnes.
Y sí, con el vino no se jode.